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miércoles, 27 de junio de 2012

Despedida.

Aula vacía. Sólo la pizarra era testigo de los mensajes cruzados entre ellos:
"nunca te olvidaré", "siempre seremos amigos"; otros, con más suerte, "nos veremos después del verano".
Reconozco esa sensación de vacío en el centro del pecho, allí donde se registran las emociones reservadas a alguien que ha sido tu confidente, tu amigo.
Las despedidas de los chicos de  doce años están llenas de ternura, de alegría, de lágrimas de lluvia, de la que disfrutamos al mojarnos extendiendo los brazos y corremos a refugiarnos bajo el árbol.
Lluvia pasajera que sólo reactiva el calor.
Después vendrán otras,  donde tienes la certeza que la despedida será definitiva, y en el recuerdo, grabada  la imagen parada del amigo  diciéndote adiós con la mano.  Lluvia  persistente.


Hay despedidas que perdurarán en nuestro recuerdo con infinito dolor. Pero ya no tendremos doce años.

sábado, 7 de mayo de 2011

Desfile de animales.

He seleccionado este vídeo  porque  ilustra el título de este post, también porque está unido a un momento cómico de nuestra clase y, por último, porque refleja el ciclo de la vida, el nacimiento y la muerte.
 Hoy nos dejó un grande del deporte español, Severiano Ballesteros. En un deporte, entonces exclusivo de las clases más altas, triunfa la personalidad con clase, la del entusiasmo  y el esfuerzo. Su "swing" parecía girar 360 grados, un ángulo completo, como todos los ciclos,  como el círculo de la vida.

C.J.H.






  Era un otoño caluroso, no nos quedaba agua y cruzábamos la selva africana. Cuando, de repente, pasó por delante de nosotras una manada de elefantes, seguida de otra de leones. Alicia parecía que se iba a caer del susto.
  Luego pasaron jirafas, cebras, guepardos, más leones...Lo que a Irene le parecía extraño es que, aunque no había comida, ni el guepardo ni el león nos hubieran devorado como ositos de gominola Haribo.
  Nos guiaron hasta un lago limpio y cristalino con agua potable. Bebimos hasta llenarnos del todo. El paisaje era precioso: árboles con hojas rojizas, hierba anaranjada y muchos animales a nuestro alrededor.
  Aunque esta historia no sea real, mientras la escribo me imagino a muchos animales desfilando, pisando aquel suelo de hojas, y de fondo un paisaje increible.

 Laura Castro


  Con el caluroso sol de verano, la granja se llenó de olores, sonidos y colores de los animales que vivían en ella.
  El gallo exhibía su plumaje, al lado de la refinada gallina que cloqueaba mientras los pollitos piaban en fila tras ellos. A continuación, los cerdos se revolvían en el barro, intentando refrescarse, y llamaban a las vacas que rumiaban en el prado.
  Las ovejas perseguidas por el perro bajaron al prado para disfrutar de la fiesta.

Guillermo Pol



  Los leones vestían garras afiladas con una gran corona que representaba su gran valentía. Los avestruces, cuello alargado, llevaban un gran pico decorado con piedrecitas brillantes. Las cebras taconeaban y formaban una linda sinfonía y...
  ... aquí llegan los guepardos de interminables piernas, cuerpos esbeltos y velocidad de rayo. El mejor carnaval que se celebra, con animales que representan el verano en su territorio, la selva.

Carlota Torrillas.

martes, 28 de septiembre de 2010

Recuerdos de nuestro primer día de clase en Infantil.

Después de dos años esperando en el carrito a mi hermana, sin atreverme a pasar esa puerta roja, alta y para mí escalofriante, por fin, tuve que hacerlo. Al pasar la segunda puerta me asusté, pero no, no iba a llorar como la mayoría de los niños que no se querían separar de sus padres, yo no tenía ese problema, mi madre estaba trabajando.

Cuando entré en clase, muchos niños se me quedaron mirando, y los demás seguían a lo suyo.
Me senté con unas niñas que ahora están en clase, una rubia y otra morena, ¿ las reconocéis? ¡ No! Son Paula y Marina, de las que me hice amiga desde el primer momento.
Luego me llamó mucho la atención una niña, iba con una pelota de fútbol bajo el brazo, a ella sí que la reconoceréis enseguida, era Julia.

Pasó un rato y entró mi profe, no era ni alta ni baja, pelirroja y sin gafas. Como nosotros iba con babi, pero el suyo era enorme. Ya se jubiló y la recuerdo con mucho cariño.

Lo que menos me gustaba era volver al mediodía porque yo comía en mi casa, me parecía muy gracioso verlos dormidos a todos a mi regreso.

Inés Ochoa




Ese primer día, mi madre me levantó muy pronto, a las ocho de la mañana. Yo estaba tan sorprendida que le pregunté:
- Mami, ¿es mi cumple?
Y ella me dijo que no. Me vestí, me coloqué una extraña bata de rayas en la que había cosido un patito y ponía mi nombre, Irene Muñoz Barco.

Cuando monté en el coche me puse a llorar porque no sabía donde me llevaban. Mi madre me explicó que iba al colegio, un sitio en el que nos enseñaban a leer y a escribir.
Al llegar mi madre me dejó en una clase con muchas mesas, muchos niños y una chica grande, ella nos explicó que se llamaba Marisol. Empezamos a jugar con nuestras compañeras, a pintar... y de repente,
¡rrrrrriiiiiiiiiiiiinnnnnnnngggg! un sonido muy extraño.
_ Todos al recreo -dijo la profe. Al salir por la puerta nos dio a todos una galleta.

Como era muy despistada, pretérito imperfecto, me perdí por los pasillos, pero eso es otra historia y ahora toca el futuro...

Irene Muñoz

viernes, 24 de septiembre de 2010

Despedida

             


Murió Labordeta, y nada mejor que su música para recordarlo y para recordarnos que LA LIBERTAD es el valor por excelencia.